Programas de apadrinamiento

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Desde el año 1994 hemos colaborado con la Congregación de las Hijas de Mª Inmaculada de Hue en el centro de Vietnam, que dedican su vida a mejorar la de las personas más necesitadas de su país, en especial los niños y las niñas.

Con la ayuda de varias ONG europeas, su excelente labor humanitaria comprende varios aspectos: apadrinamiento y seguimiento para la escolarización de los hijos de familias pobres de la ciudad; residencias para jóvenes de las montañas para que puedan continuar sus estudios de secundaria o universitarios; desplazamiento de enfermos en la ciudad para que sean operados; desarrollo rural; atención primaria a los habitantes de las montañas que pertenecen a minorías étnicas; construcción de guarderías y escuelas primarias en pequeñas poblaciones; leproserías, hospitales y reconstrucción de viviendas familiares.

También, en su Centro acogen a niños huérfanos y jóvenes de secundaria de etnias minoritarias, dan clases a sordomudos, se cuidan de los enfermos terminales de Sida, dan atención a ancianos, formación para madres adolescentes, gestantes y primeros auxilios, aprendizaje de costura en las mujeres, así como reeducación de niños minusválidos.

A partir de entonces hemos apadrinado niños de familias humildes de Hué para que los ahijados puedan estudiar. Aunque la escuela es gratuita, las familias deben asumir la compra del uniforme y el material escolar. El apadrinamiento también evita que los niños y niñas dejen los estudios para ponerse a trabajar en cualquier trabajo mal pagado, pero imprescindible habitualmente para la exigua economía de la familia. También evitamos que se pacten matrimonios para las niñas, para que dejen de ser una carga para la familia. Las monjas visitan regularmente los ahijados a sus hogares.

En Vietnam hay cientos de etnias minoritarias, con idioma, religión y costumbres propias que son invisibles para el gobierno de aquel país. La mayoría sobreviven en las montañas de Son Truong, donde sus habitantes viven una gran penuria económica. Tienen que luchar contra la naturaleza, cultivan arroz y trigo en bancales, que los tifones de la época de las lluvias destruyen, trabajando con métodos anticuados y sin ningún widget, y lo que recogen no es suficiente para comer. Al conocer la situación de estas familias, desde Niños del Mundo pedimos a las monjas que la mayoría de nuestros ahijados fueran precisamente de estas familias y empezamos a contribuir para la construcción de escuelas maternales y primarias para que los niños tuvieran escuelas y una maternidad para paliar la mortandad maternal e infantil que se producía. Cuando los niños tienen que cursar la segunda enseñanza, son acogidos por las hermanas en su Centro de Hué y muchos incluso van a la universidad.


Gestores del programa

Sor Consolta, Sor Kim Nga i Sor Bénédictine

A las afueras de Hué, hay una barriada ocupada por pequeños y personas muy grandes, para que la juventud se ha ido hacia la capital del país, Ho Chi Minh, con el objetivo de buscar trabajo, dejando los hijos con los abuelos. Los ancianos apenas pueden trabajar los pequeños huertos del lado de las barracas y apenas les dan para comer, por si fuera poco el barrio no hay escuela y los niños y las niñas deben recorrer a pie kilómetros para ir a la escuela. El jefe de la comunidad pidió ayuda a las monjas y ellas a nosotros. Y desde el año 1999 los niños tienen padrinos, que les aportan comida, material escolar y de higiene y muchas veces se los compran una bicicleta para que puedan asistir a la escuela.

Nguyen Van Kha

El Río de los Perfumes atraviesa Hué, y en las grandes barcazas hay malvivían las familias "sampaniers", organizados en grupos pescaban, en un río muy contaminada, para luego venderlo por las calles o transportaban arena para la construcción, su vida era extremadamente difícil y mísera. La barcaza era a la vez la casa y la herramienta de trabajo, los numerosos tifones e inundaciones de la región hacía que un mal día lo perdieran aunque se quedaran abuelos, padres, hijos y tíos, sin nada.

El Gobierno vietnamita, consideraba que los turistas no tenían que ver la mísera vida de los sampaniers y les obligaba a cambiar de ubicación constantemente, lo que entre otros perjuicios, hacía que sus hijos no pudieran tener continuidad en la escuela y terminaban abandonando.

Ngo Van Chinh, es un joven vietnamita que por su trabajo de guía turístico conocía bien la vida de los sampaniers y muy sensibilizado con las penurias que vivían los niños, organizó con otros jóvenes benévolos clases de repaso, en sus horas libres , para que pudieran seguir estudiando.

Los niños sampaniers son unos pequeños acostumbrados a las carencias y cuando los padrinos les dan la posibilidad de estudiar esfuerzan por tener buenas notas.

Hace unos años el Gobierno decidió instalar los sampaniers en unos terrenos a las afueras de Hue, en principio una buena noticia ya que tendrían un techo, y su vida dio un gran giro pero no todo fue positivo, las autoridades les hicieron donación de los terrenos pero si querían edificar tenían que pedir un préstamo al banco y esto ha hecho que hayan contraído grandes deudas que no saben cómo pagar, muchas de las familias han instalado las cubiertas de los sampanes? y allí viven. Además el río que tienen cerca no tiene pesca y cuando los hay deben desplazarse hasta la ciudad para poder vender. Los que si que han ganado son los niños que ahora tienen la escuela cerca de casa y pueden ir cada día.

A pesar de que es uno de los países más ricos de Sudamérica, Chile sufre unas enormes desigualdades sociales. Los habitantes de las zonas deprimidas se trasladan a las ciudades buscando una vida mejor para sus familias, pero sus aspiraciones se truncan con la realidad, y la falta de trabajo empuja a los padres al alcoholismo y las drogas, y las familias acaban rompiéndose. Las madres se quedan con los hijos y para mantenerlos deben aceptar cualquier trabajo.

La amistad con un asistente social que trabajaba en el barrio de Lo Prado (Santiago de Chile), nos hizo dar cuenta de los problemas que vivían los inmigrantes que se instalan, y sobre todo el abandono de los estudios por parte de los niños . Y en el año 2000 emprendimos los apadrinamientos.

Los niños asisten media jornada en la escuela, y el resto de la jornada la viven en la calle para que los padres que tienen, están en el trabajo. A menudo es el centro de Santiago lo que implica largos desplazamientos que los hacen estar muchas horas fuera de casa, y los pequeños corren los peligros de vivir en un barrio marginal. El Rotary Club de Andorra construyó una Sala sociocultural para que tuvieran un centro donde estar seguros, poder hacer los deberes y estar acompañados por algunas de las madres que colaboran voluntariamente. El centro también sirve para que los padres reciban formación en diversas áreas, como derechos de los niños, educar sin violencia, leer y escribir, y para organizar actividades, meriendas y fiestas.

Las escuelas municipales pertenecen a cada comuna o al Deam (Departamento de Educación Municipal), tienen graves problemas económicos y poco compromiso por parte de profesores y gestores. Como la enseñanza es obligatoria hasta los 14 años, los alumnos asisten pero con poco interés y con graves problemas de disciplina y con bajo nivel.

Desde hace años se organizan unas colonias en Corlocoche que sirven para que los niños y las niñas, trabajen sus frustraciones y hagan vacaciones.

El dinero de los apadrinamientos se daban cada 3 meses a los padres o tutores y ellos los gestionaban, pero a partir de junio de 2016 ha decidido variar este método y se ha instaurado la "canasta básica" con comida no caduco, material de higiene personal, material escolar y los uniformes para asistir a la escuela.

Gestores del programa

Marcela Novoa y Ximena Correas

Cooperamos con Kusi Warma, asociación peruana que planifica, diseña y ejecuta proyectos de protección a la infancia, creando condiciones favorables en la sociedad de su país para la promoción, protección y defensa de los derechos de los niños, las niñas y los adolescentes. KW trabaja en coordinación con las instituciones públicas, privadas y organizaciones sociales existentes en las zonas de intervención, y diferentes ONG extranjeras, entre ellas Niños del Mundo, con el fin de sumar esfuerzos y lograr un mayor impacto con la población. KW tiene convenios con DEMUNAS (las Defensorías Municipales de los Niños y Adolescentes) Y COMUDENAS (Comités Multisectoriales de los Derechos de los Niños y Adolescentes) e integra la red DENACOVIFA.

Su tarea se centra en los "asentamientos humanos" de Chorillos y Ventanilla, barriadas de Lima, previniendo las situaciones de maltrato. También tiene un área de educación e investigación en la primera infancia y los menores de sectores con altos índices de pobreza y carencia de los servicios elementales. KW tiene un equipo multidisciplinario, comprometido con el bienestar de la infancia.

Desde el año 2001, los padrinos de Niños del Mundo han apoyado a más de 250 pequeños y adolescentes de Chorillo y Ventanilla.

La Association Cameleon, actúa a favor de:

  • La protección, la reconstrucción y la reinserción de menores víctimas de abusos sexuales y el acompañamiento social de su familia.
  • La educación, la salud, la inserción profesional y la autonomía de los jóvenes desfavorecidos y sus familias.
  • La sensibilización por los Derechos del Niño y la prevención de los malos tratos.

Objetivo: Ayudar a las niñas víctimas de abusos sexuales a encontrar su lugar dentro de la sociedad.

Cameleon tiene un Centro en Iloilo, donde acoge niñas y chicas, de 10 a 24 años, que han sufrido abusos sexuales. Hacen una estancia media de tres años siguiendo unos programas de acompañamiento con el fin de reinsertarse las, según cada caso, en sus familias y / o en el mundo profesional.

Objetivo: Ayudar a la educación de los niños desfavorecidos así como el desarrollo de las familias y de las comunidades rurales de Pase (13 villas).

Cameleon desarrolla un programa escolar para los niños y jóvenes desfavorecidos (80% niñas / chicas y 20% niños / chicos). Los apadrinamientos permiten a los niños ir a la escuela y los estudiantes continuar una formación universitaria o profesional. Acompañando igualmente el desarrollo de microproyectos generadores de ingresos, proponiéndoles a ellos los padres una formación técnica inicial en el Centro de formación Cameleon, que está abierto a los jóvenes y los padres (cursos de informática, de cocina, de costura, estética , etc.
La asociación enseña y recuerda a los padres sus responsabilidades parentales.

Infants del Món colabora con Cameleon desde el año 2003, en los programas de Educación y desarrollo, por medio del apadrinamiento escolar de los niños y jóvenes de las zonas rurales de Maasin y Tuburan.

En el año 2003, en un desplazamiento a Camboya para revisar los avances de la reconstrucción del orfanato de Kla-Kôn Thmeï, comprobamos el abandono en que vivían muchos niños, la mayoría de ellos huérfanos o abandonados, obligados a vivir en condiciones extremas en uno de los países más pobres del mundo, que no tiene capacidad económica ni estructural para ocuparse de ellos

En diciembre del 2003 pusimos los fundamentos de la Llar Infants del Món-Camboya, en la villa de Salacches, una comunidad rural con graves problemas económicos debido a la lejanía de los centros financieros del país. 

La finalidad de la Llar era acoger a niños huérfanos o hijos de familias muy pobres de la provincia, ofreciéndoles un entorno estable, darles educación y las atenciones necesarias para que crezcan como niños y vivan como personas dignas (y garantir su futuro). La vida en la Llar se desarrolla como una “gran familia”, fijando objetivos comunes pero tratando individualmente los problemas de cada uno (la mayoría de los niños acogidos han vivido situaciones traumáticas), desarrollando sus cualidades físicas y psíquicas, para que sean adultos seguros de sí mismos.

Cuando en verano del 2004 se abrieron las puertas de la Llar, los niños tienen entre 2 y 11 años, y su vida en el centro era estudiar y jugar. Mientras iban creciendo, sus necesidades van cambiando: los adolescentes son inquietos, luchadores y emocionalmente inestables y esto les crea incertidumbres. Conducir estas energías es un reto, hacerlos sentirse identificados con lo que son y lo que sueñan ser, para que sean ciudadanos críticos y comprometidos, cultos, libres y felices. Ellos son el futuro de su país, con fuerza e inquietudes para participar en el proceso de desarrollo para que cambien las cosas.

Los niños de la Llar asisten a la escuela pública y en la Llar, reciben clases de repaso y realizan actividades extraescolares, que potencian sus habilidades creativas. El personal de la Llar es de nacionalidad camboyana y consta de 14 personas fijas y 3 eventuales.

La inquietud por el bienestar de los niños de la comunidad de Rohal, donde las familia son extremadamente humildes, numerosas y a menudo monoparentales, dependen mayoritariamente de la recogida anual de arroz y que no es suficiente para cubrir las necesidades más mínimas, nos empujó a ponernos en contacto con los líderes de las poblaciones cercanas para detectar los casos más graves para que los hijos fueran apadrinados y entraran a formar parte del programa, ofreciéndoles la posibilidad de asistir a las clases de repaso y las actividades extraescolares de la Llar.

La evolución de Llar; de un orfanato a un Centro

Cuando nos instalamos en Rohal, nuestro único objetivo era acoger en la Llar el máximo número de niños, dándoles atención lo más individualizada posible, pero pronto nos dimos cuenta que las escuelas de las áreas rurales vivían grandes dificultades: aulas superpobladas en las cuales los profesores, que reciben unos salarios muy bajos, no pueden dedicar el tiempo necesario que se merece cada alumno, lo que provoca un nivel escolar, inevitablemente, muy bajo. Con la integración de los niños y niñas apadrinados a las clases de repaso impartidas en la Llar, las familias de la comunidad se dieron cuenta de los progresos que se producían en los niños que asistían a las clases y como se les estimulaba en las actividades extraescolares, y empezaron a pedir que también sus hijos, participaran en el proyecto.

El equipo de la Llar, se preocupa de la evolución de cada niño, no tanto en relación a la edad, sino en el momento evolutivo en el que se encuentra, aportándoles un entorno estimulante que le hace tener iniciativas, promoviendo la igualdad de oportunidades con una educación de calidad y equitativa, lo que incitó a padres, educadores y autoridades a replantearse algunas actitudes que hasta el momento eran “normales”, y se establecieron relaciones con las escuelas y las autoridades.

Para dar respuesta a las muchas demandas de inscripción que recibíamos por parte de los padres de las 11 villas de la Comuna de Rohal, construimos nuevas aulas y contratamos más profesorado y actualmente en el Proyecto Educativo de la Llar asisten más de 500 niños y jóvenes que reciben clases de: Lengua khmer, matemáticas, inglés, danzas tradicionales, artes plásticas, lectura, física, química, biología, informática, higiene personal y limpieza del entorno, cada semana, según su nivel escolar. Las clases las imparten profesores khmers y se sigue el programa curricular de la Escuela pública.

Las clases de refuerzo y el material escolar gratuito, muchas veces no son suficiente para muchas familias, que no pueden cubrir las necesidades básicas de los hijos. Con el Centro de día ampliamos el soporte ofreciendo la comida, la merienda e higiene además de arroz para la familia, favoreciendo la cohesión del núcleo familiar y dando la oportunidad de que los niños puedan continuar estudiando.

El compromiso de los padrinos y de la asociación no finaliza cuando los jóvenes acaban el ciclo de secundaria o cumplen 18 años, sino que los acompañamos hasta su total autonomía. Según sus capacidades intelectuales, los becamos mientras estudian a la universidad u obtienen una titulación en formación profesional. Y los esfuerzos realizados por los jóvenes, los padrinos y la asociación han tenido la mejor recompensa, ya tenemos jóvenes que han acabado sus estudios y están trabajando, otros asisten a diferentes universidades del país o cursan formación profesional.

La Comunidad de Rohal está en una zona rural, donde no hay escuelas profesionales ni universidades, y cuando los ahijados acaban el Grado 12 pasan el Examen Nacional para obtener el Certificado de Estudios Superiores, imprescindible para poder ir a la Universidad (4 años) o Formación profesional (1 o 2 años). Algunos de nuestros padrinos no pueden asumir los gastos de matrícula, estancia, manutención y clases de refuerzo, y que los jóvenes no tengan que abandonar su sueño hemos creado el Programa de Becas que puede empezar a partir de Secundaria hasta que acaben los estudios. El estudiante y el padre/tutor firman un contrato aceptando las regulaciones durante los estudios.

La Llar se ha convertido en un Centro implicado en la evolución de la comunidad, gracias al apoyo del Gobierno de Andorra y de muchos particulares, estamos realizando diferentes proyectos, mayoritariamente propuestos por la asociación Llar Infants del Món-Camboya; construcción de escuelas que fomentan la escolarización de niños y jóvenes, capacitación de pintura industrial y electricidad para jóvenes y adultos de la comunidad, clases de informática, campañas de vacunaciones, construcción de pozos en las escuelas, formaciones para los líderes de las comunidades, repartición de alimentos entre las familias más pobres en épocas de escasedad y se les ayuda económicamente.

Las mensualidades abonadas por los padrinos no son suficientes para el funcionamiento integral del Centro. Los salarios de los trabajadores, el mantenimiento de edificios y el terreno, el salario de los profesores del Proyecto Educativo, etc. son gastos que podemos pagar gracias al soporte de particulares y estamentos privados, que además de la ayuda económica, nos asesoran en otros ambientes para mejorar el proyecto.

Directora del Centro: Kimnea Van
Directora del programa IdM-Camboya: Àngels Vila
Responsable del programa de voluntariado: Laia Vara 

Al terminar la guerra entre Contras y Sandinistas en los años 80, la inflación del país aumentó un 30% y el embargo impuesto por los EEUU originó dramáticas situaciones para los nicaragüenses. Muchas de las infraestructuras fueron dañadas o destruidas, lo que arruinó las poblaciones lejanas del centro económico del país, como Palacagüina.

La población eminentemente agraria vive a merced de los cambios climatológicos y las catástrofes naturales. A pesar de que el colegio es gratuito, para asistir los alumnos deben asumir los gastos del material escolar y los uniformes, y como la economía familiar no les permite, los padres optan por poner a los hijos desde muy pequeños a trabajar. Además, como la mayoría de ellos no han estudiado no ven el interés en que sus descendientes "pierdan" el tiempo estudiando.

En casi todas las comunidades rurales hay escuelas primarias, en cambio de secundaria sólo hay un colegio ubicado en el casco urbano de Palacagüina, esto obliga a los niños de las comunidades rurales a hacer kilómetros a pie para asistir (a veces la distancia es de 15 km) porque no existe el transporte escolar.
Estas condiciones duras que se acompañan de una alimentación pobre y escasa, provocan la ausencia escolar.

El apadrinamiento se utiliza para la escolarización de los niños, la compra de los uniformes que son obligatorios para asistir al colegio, además del material escolar, los uniformes de gala, obligatorios para que los niños participen en las "Fiestas Patrias" , que se celebran el 15 de septiembre y que es un gran acontecimiento nacional, preparado por los niños y profesores durante todo el año. El apadrinamiento aporta a las familias la "Canasta básica", (compuesta de Frigola, arroz y maíz), favoreciendo de esta manera una alimentación básica para los niños apadrinados y por el resto de la familia, esto a permitido el asistencia escolar en condiciones (mejora física y psíquica ....)

Gestora: Gilma Castillo